jueves, 23 de agosto de 2012

Se debe establecer una segunda etapa del TLC: Vicente Fox

 

Para el expresidente mexicano se debe pensar en lo que sigue tras 10 años de un acuerdo comercial.

Al expresidente mexicano Vicente Fox no le cabe duda de que Colombia será ganadora en el TLC que firmó con Estados Unidos, pues, aunque son economías de tamaño distinto, son cultural y empresarialmente parecidas. Por tanto, considera que se puede convertir en un importante polo de inversión en la región.
A pocas horas de aterrizar en Colombia para asistir al congreso anual de Confecámaras, el político se refirió a temas económicos de Colombia y a hechos políticos de Latinoamérica.

¿Cuál es la importancia que tiene para Colombia la puesta en marcha del TLC con Estados Unidos, en los momentos actuales de desaceleración de la economía mundial?
Considero que es una gran oportunidad para acelerar el desarrollo económico. La integración comercial con el mercado más grande del mundo convierte a Colombia en una plataforma de exportaciones y en un polo atractivo para la inversión tanto nacional como extranjera. Colombia tiene multitud de productos que puede ofrecer al mundo a través de este acuerdo comercial. 

De acuerdo con la experiencia mexicana, ¿cuáles sectores resultan ganadores y cuáles perdedores con el TLC con Estados Unidos?
México tiene el 90 por ciento de su comercio enfilado hacia EE. UU. y tiene un superávit con la unión americana, lo que desmiente a todos aquellos que dicen que una economía menor siempre va a ser perdedora en un acuerdo de libre comercio. México ha sabido sacar provecho de su acuerdo.

En ese sentido, es importante señalar los beneficios económicos que la región ha tenido en general. De acuerdo con el Primer Reporte de los Secretarios y Ministros a los Mandatarios de México, Estados Unidos y Canadá, presentado el 27 de junio de 2005, encontramos que el comercio trilateral se incrementó de 290.000 millones de dólares estadounidenses, en 1993, a 700.000 millones en el 2004, un incremento de 2,5 veces.

No obstante, hoy necesitamos un TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) reforzado, necesitamos un TLCAN plus con nuevas ideas, con nuevas estrategias, un TLCAN que nos permita afrontar con energía los retos que nuestros países ya están encarando y que enfrentarán en los próximos años. 

¿Qué recomendaciones les hace al Gobierno y a los empresarios colombianos para aprovechar al máximo el TLC con Estados Unidos?
Sugiero buscar claridad y certidumbre en las reglas de operación del tratado, y privilegiar el acceso al mercado norteamericano de los productos colombianos; también, la especialización en los sectores de la economía colombiana en los cuales se tenga una ventaja competitiva. Cuidar especialmente el sector de alimentos y aquellos que generan más empleo en el país, ya que actualmente el desafío de las economías del mundo se llama desempleo. Que quede claramente establecida una segunda etapa del tratado. Normalmente, este tipo de acuerdos comerciales llevan un período de 10 años, en el cual se van desgravando arancelariamente los productos de acuerdo a su grado de integración, pero rara vez se planea qué sigue.

Pienso que esto es lo que nos ha pasado en México. Habría que revisar y, con base en los resultados, profundizar un acuerdo de estas características. Creo que es vital dejar bien claro un espacio de negociación al culminar la primera etapa. 

¿Cuál es su percepción sobre el tema de la legalización de las drogas y sobre si es posible generar un debate ahora con respecto a ese tema?
Hoy se han derrumbado muchas prohibiciones, muchos mitos y muchas de las creencias del pasado. Legalizar también es una gran salida de la trampa en la que estamos. Esa salida ofrece sustanciales beneficios, a saber: separar violencia y crimen del tema de salud; disminuir el consumo, como sucedió en Portugal con la legalización; reducir sustancialmente los ingresos de los carteles; poner en manos del Gobierno presupuestos para informar, educar y prevenir; destinar tiempo y recursos para atender otras formas extendidas de criminalidad; educar en la capacidad de decidir, ejerciendo con responsabilidad nuestras libertades; rescatar a los miles de jóvenes que hoy andan en el camino equivocado y que son, en buena medida, el futuro del país; retornar al crecimiento económico y a la generación de oportunidades, para que nuestro país vaya adelante y no solo vea pasar a los demás. 

¿La posición inmodificable de Estados Unidos sobre ese tema de las drogas hace inocuo cualquier debate o solución?
No, y la prueba está en los hechos. La última encuesta nacional en Estados Unidos sobre el consumo de las drogas marca un 50 por ciento de aprobación para su legalización; en Canadá ya se han emitido públicamente regulaciones para su forma de uso; 14 estados de la unión americana han aprobado el uso médico; Holanda y Portugal han hecho legalizaciones; de hecho, en México no está penalizado consumir; Uruguay acaba de lanzar su estrategia sobre la vida y la convivencia, la cual aborda la atención a personas afectadas por el consumo problemático de las drogas; incluso aquí, en Bogotá, el alcalde, Gustavo Petro, apuesta por crear centros de consumo controlado de droga, como se hace en varias ciudades del mundo. Así es que el tema está en discusión allá, aquí y en varias partes del orbe. 

¿Se convirtió América Latina en un grupo de estados populistas?
No creo. Los países con tendencias populistas son los menos. Pero no por eso hay que bajar la guardia cuando vemos signos de este tipo de presidentes como Hugo Chávez, en Venezuela, que constantemente ataca la iniciativa privada y a los medios de comunicación. Esa es una pérdida total de libertad de expresión. Estoy seguro de que el nuevo gobierno de México seguirá compartiendo una posición de plena democracia en el continente.

Seguramente, también vislumbrará una América Latina en la que la vocación de servicio de cada uno de los gobiernos tenga como sus principales destinatarios a los grupos más vulnerables. 

Fuente: El Tiempo

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