jueves, 26 de julio de 2012

Discurso del Lic. Vicente Fox Reconocimiento de Liderazgo Liderazgo Internacional A.C.

 
Programa de participaciones:

·       Declamación de dos niños (Patricia y Manuel) de los clubes de Liderazgo: “Colonias del Conocimiento, Tampico”, de Tampico, Tamps.
·       Palabras de la Lic. Ana María Cortes Mejía, Presidenta Internacional para el periodo 2012- 2014
·       Palabras del Dr. Alfonso Tessada y Alvarado, Presidente Fundador de Liderazgo Internacional, A.C.
·       Participación del Lic. Vicente Fox Quesada

Discurso:

Es un gran honor el poder compartir este reconocimiento con todas aquellas personas, desde la más humilde hasta la que habita en la comunidad más apartada, para todas aquellas mujeres que ejercen liderazgo en comunidades indígenas o en comunidades rurales, para todos aquellos jóvenes que ejercen liderazgo en su familia, en su escuela, en su equipo deportivo.

Para todas aquellas personas que ejercen liderazgo en el negocio, en el trabajo, en el campo, en el sindicato.  Para todas aquellas personas que ejercen liderazgo en el arte, en la cultura y en el impulso al desarrollo del espíritu.

El reconocimiento también es para todos aquellos liderazgos en la empresa, en la creación de empleo, en el trabajo duro de todos los días, en el yunque donde se forman las personas exitosas.

El reconocimiento de liderazgo es para todas aquellas personas que en política entienden que se trata de servir, que en el gobierno se trata de ser eficientes, que se trata de ser transparentes, que se trata de rendir cuentas.

Pero también es para todas aquellas personas, las restantes que a la fecha no han ejercido su liderazgo pero que lo llevan dentro.  Que dentro está ese poder de cambiar y transformar, está esa capacidad de ver más allá de donde ven otros.  Ese liderazgo que está oculto y que muchas veces no descubrimos.  Que inclusive hay muchas personas que se pasan la vida entera sin llegar a ese encuentro interior de saber quién soy, porqué estoy aquí, cuál es mi meta de vida, cuál es mi propósito.  Para esas personas, también es este reconocimiento.

Y la tarea, precisamente de esta fundación de Liderazgo Internacional, la tarea de fundaciones como Centro Fox es esta, es tomar de la mano a las personas, es llevarlas a una reflexión interior a descubrir la riqueza que todos y todas llevamos dentro.  Y que una vez descubierto tiene que ser ejercida y tiene que ser el principio para el bien de los demás, para el bien común. Porque entre mejor es la causa, entre más elevado es el propósito, más es la fuerza  y la clave que nos lleva a alcanzar el éxito.

Hoy, aquí, acabamos de escuchar a la líder, acabamos de escuchar a Patricia, hablando de esos 4 elementos de la  naturaleza: la tierra, el fuego, el aire, del agua pero, sobre todo, de llamarnos la atención y recordarnos cuán importante es cuidar estos recursos, cuán importante es pensar como piensan los líderes y las siguientes generaciones que tienen que disfrutar de estos bienes.  El cuidado que tengamos sobre ellos es la garantía de conservación para que las disfruten las siguientes generaciones. 

Escuchamos a Manuel hablarnos de desarrollo en todo su amplio sentido: desarrollo humano, desarrollo económico, desarrollo de oportunidades iguales para todos, combate frontal a la pobreza, a la destrucción, a la intolerancia.   Combate frontal a todos los males que nos aquejan en Mesoamérica, como dijo, en nuestro país y en el resto del continente que es Latinoamérica.

Tenemos que descubrir el camino hacia el éxito, el camino hacia las bondades del espíritu, el camino hacia el bien ser, el camino a la inclusión, el camino a la unidad, el camino a la tolerancia, el camino a la humildad, cualidad fundamental del liderazgo.  Gracias Manuel por esas palabras.

Escuchamos a Ana María hablar, dibujándonos el futuro porque ella a partir de hoy tiene un nuevo comienzo. Así como los jóvenes, que van a la universidad terminan en una ceremonia de graduación.  Curiosamente esa ceremonia de graduación en todos los Estados Unidos se llama “Commencement”, comenzar, empezar. Y, efectivamente, al terminar una etapa inicia otra, efectivamente en esta vida prácticamente todos son procesos.  Excepto  el acto único de nacer, el acto único de morir que son vitales, todo lo demás son procesos y eso nos recuerda los procesos que tenemos por delante, lo que México tiene que hacer para recuperar la distancia, para volver a ser un líder nacional, internacional, continental, en el mundo entero para que sigamos siendo huella y camino, ejemplo, para otras naciones.  Necesitamos pues estar conscientes de estos procesos.

Ya se habló aquí, el propio Alfonso nos lo recordaba como pasaron 70 años y algo más en una etapa de este país.  Una etapa que inició con el propósito de calmar los ánimos, de buscar la unidad de superar los problemas fundamentales con los que inició México en el siglo XX. Los problemas que se plantearon y se resolvieron durante la revolución y fue una larga etapa de tratar de construir un proceso de desarrollo virtuoso, pero también una larga etapa subyugados, sometidos a gobiernos autoritarios, subyugados  y sometidos a la falta de democracia y a la falta de libertad.  

No sólo las personas y las comunidades, no sólo el sector privado la ciudadanía y su asociaciones, los mismísimos medios de comunicación que debieron de haber sido expresiones claras de libertad, también fueron subyugados y sometidos.  Así pues que la visión de liderazgo colectivo, del pueblo de México, decidió derrumbar ese muro, desoldar ese dique y abrir las compuertas de esa gran presa de energía, esa gran presa que tenía cautiva la imaginación del pueblo de México que pedía que las oportunidades se igualaran.

Y así se desbordaron las aguas broncas. Así, en el año 2000 iniciamos el difícil camino de la democracia. Democracia que tenemos que consolidar, democracia que tenemos que cumplir y cuidar, democracia que tenemos que proteger mas allá de partidos políticos, mas allá de intereses de grupo, siempre estará por encima de todo México.  El México democrático, el México que debe de atraer nuestro compromiso, nuestra pasión para seguirlo construyendo paso a paso.

Tal parece que México está dividido en dos grandes círculos. Uno, el círculo rojo, de aquellos que debaten, de aquellos que confrontan, de aquellos que parece nunca llegar a alcanzar la unidad.   De aquellos que pierden la visión y no se concentran en que el país tiene intereses superiores, y que los intereses superiores del país deben de ser tarea de todos y cada uno de nosotros.

Está también el gran, el gran círculo verde: la ciudadanía, las personas, amables siempre, enamoradas, siempre gustosas de salir a trabajar, a entregar su esfuerzo para construir esta nación.  Siempre con perseverancia, con visión de construir y aprender, siempre con deseos de tener oportunidades, de obtener los bienes del espíritu y espirituales, de los bienes de la educación y enseñanza, de los bienes del trabajo y el empleo, del bienestar al que todos los seres humanos aspiramos.  Ese círculo verde es el que merece lo mejor, el mejor futuro, merece el mejor resultado.

Quienes dirigen desde el círculo rojo están obligados a encontrar también la pluralidad, la unidad de propósito, a reconocer las reglas, a reconocer la constitución y el proyecto nacional.  Nadie es más que la nación, nadie tiene el derecho de crear confusión, de crear conflicto, de provocar rispidez y falta de unidad.

Es tiempo pues que esas aguas broncas que desataron la libertad y la democracia en nuestro país, hoy vuelvan a su cause, hoy, después de doce años, encuentren la unidad y el propósito de todos y todas las mexicanas.

Propósito es una palabra superior, es una palabra de un fuerte significado, es una palabra que tiene y provoca un gran compromiso.  No hay acción humana sin propósito. No debe de haber proceso humano sin propósito. Y en el caso de nuestra nación debe de haber un solo propósito, un México exitoso, un México triunfador, un México hogar de todos y todas los mexicanos.  Un México capaz de asegurar oportunidades a todas y a todos.

Este es el México de nuestros sueños, este es el México que tiene que obligar en nuestra tarea diaria. Este es el México que nos debe de comprometer por encima de cualquier otro interés y muchas veces hay que estar por encima de esos intereses particulares.  Y muchas veces  hay que sacrificar todo lo demás para ser soldados de nuestra nación, para ser ciudadanos a carta cabal, para ser y comprometer nuestra energía en aras de nuestras convicciones, de nuestras creencias, de nuestros valores. Debemos ejercer nuestros valores, esas creencias, esos sentimientos que tenemos en aras de un México mejor.

Así pues, me parece que es muy especial lo que estamos viviendo el día de hoy. Que es muy especial lo que esperan de nosotros allá afuera, cientos, miles, millones de ciudadanos y ciudadanas que ya no les interesa más el debate estéril, que ya no les interesa más el conflicto y la diatriba.  Que ya no les interesa más la falta de entendimiento del círculo rojo, del círculo político y del círculo de gobierno.  Que lo queremos hoy son hechos y resultados.  Ya no nos interesa más esas ideologías, aquellas que fueron permanentes en el siglo XX.

Hoy la ideología es el desarrollo humano, es el desarrollo económico, es el desarrollo social, es el desarrollo de la protección de nuestros recursos naturales. Esa es la tarea. No discusiones estériles.

Sumémonos pues a la gran cruzada por la unidad y la solidaridad en nuestro país.  Sumémonos alrededor de la tarea que tenemos enfrente todos y cada uno de nosotros. Y, finalmente, propongo un compromiso para trabajar con la misma materia prima, para trabajar con el mismo propósito superior que son las personas, seres humanos de capacidades, de valores pero con liderazgo y pasión para hacer cosas grandes.

No saben cómo a Marta y a mí nos da gusto compartir con ustedes momentos como estos.
Que Dios los bendiga y muchas gracias.

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